15.11.09

sería mundial, diegote

qué insólito es todo. ahora le vuelven a pedir a el diegote que se retracte de sus dichos, aquellos famosos vertidos tras ingresar al mundial al que, para todos los que se horrorizaron por sus palabras, no íbamos a entrar. estamos de acuerdo con que tampoco es que el diegote haya logrado nada que no lográramos siempre, salvo alguna espantosa excepción, pero estamo' adentro o no estamo' adentro? y hablando de adentro... cómo tendría que ser la retractación del diego? es decir, cuando la señora susana giménez dijo "el que mata tiene que morir", tuvo que retractarse porque así se lo sugirieron sus allegados y dijo: "yo no dije que quiero la pena de muerte, dije que el que mata tiene que morir que es lo que piensa toda (tooooooooda?) la gente". y todos aplaudieron. bravo, susana que es una señora de bien, se retractó, aclaró clarísimamente que no quiere la pena de muerte porque ella es católica (si no, la querría, quién sabe si fuera testigo de jehová, la adoraría), que ella quiso decir que el que mata, tiene que morir. insólito, aquellos dichos no hicieron escandalizar a nadie, salvo a algunos intelectuales zurditos y pasados de moda, pero los de maradona puf, uy los de maradona... dieron la vuelta al mundo. qué horror, qué espanto, qué va a decir la gente de nosotros, que mal nos hace quedar este negro drogón en el universo, con qué respeto nos va a mirar ahora el fmi. total, y llegando finalmente al motivo de este post, que el diego, el que fue derribando inglesitos en aquel histórico partido (los idiotas discuten si la mano de él, la mano de dios, la mano en el culo y yo, que de fútbol no entiendo nada de nada, miro esa jugada una y otra vez sin cansarme y observo que lo fascinante fue como se pasó a todos esos ingleses, para llegar al arco, primero hay que pasarse a todos esos para meter un gol, qué importa con qué la metió, infelí'). en fin, que se tiene que retractar y yo no paro de reír mientras me lo imagino. ¿cómo sería la retractación? vea señor toti, quiero retractarme ante del mundo entero, usted, sí, usted señor toti passman, usted ya no la tiene adentro. y a los demás, con perdón de doña tota y de todas las damas que me están escuchando, les quiero decir que no hace falta que la sigan chupando. qué bueno sería que diego lo haga, se pase las instituciones y las amenazas por el vértice superior del supino ojete y se retracte. sería mundial!

7.11.09

nunca vi nada igual

Entrevista realizada por Jaime Baily a Federico Jiménez Lozano, escritor español que se cree gracioso y resulta, como mínimo, patético. De Bayly no hace falta explicar nada, aunque yo no me explico cuál es el secreto de su éxito.

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29.10.09

¿seré la zorra o las uvas?

Si hay una fábula harto conocida es la de la zorra y las uvas, y seguramente lo es porque el autoengaño es una estrategia inescindible de la condición humana. Quien más, quien menos, todos solemos encontrar un consuelo en este dudoso recurso: una zorra hambrienta va en busca de comida cuando divisa una parra con tentadoras uvas. Se aproxima a la vid y comienza a saltar infructuosamente hacia los racimos. Por más que se esfuerza, no logra llegar a los apetecidos frutos. Finalmente, renuncia a la empresa, no sin antes exclamar: "No valen la pena, todavía están muy verdes".
¿Cómo disolver la tensión entre el deseo y la realidad que se nos impone? ¿Acaso estrategias semejantes no suelen ser las terapias más eficaces para el fracaso, la desilusión y la melancolía? Pero de ser así ¿dónde terminan nuestros sueños y fantasías y dónde comienza el autoengaño?



Diana Cohen Agrest

25.10.09








8 razones por las que sos la mejor
1) Sos re buena
2) Nos dejás hacer lío cuando vienen nuestros amigos.
3) Nos dejás dormirnos cuando queremos
4) Cocinás muy rico (para mis amigos también)
5) Sos re buena
6) Nos vas acompañar al viaje de egresados
7) Sos la mejor mamá del mundo
8) Me ayudás en todo

_Pero Kta, no vale porque pusiste sos re buena dos veces.
_Entonces son 9 razones, ma, la 9 es: Sos tan buena que tengo que ponerlo dos veces, ahora te lo corrijo en la tarjeta.

24.10.09

El país que no queremos mirar

Argentina - Chaco:
Tobas, miseria sin fin.


Es un genocidio encubierto desde hace 500 años hasta el día de la fecha.


Escrito por: Mempo Giardinelli
(escritor y periodista nacido en el Chaco en 1947)

Prensa y televisión global vienen a mirar los estragos de la desnutrición que afecta a miles de aborígenes en los bosques que se conocen como “El Impenetrable”.
Mi colega y amiga Cristina Civale, autora del blog Civilización y Barbarie, del diario Clarín, me invita a acompañarla. No es la primera invitación que recibo, pero sí la primera que acepto. Rehusé viajar antes de las recientes elecciones, porque, obviamente, cualquier impresión escrita se habría interpretado como denuncia electoral. Y yo estoy convencido, desde hace mucho, de que la espantosa situación socioeconómica en que se encuentran los pueblos originarios del Chaco, y su vaciamiento sociocultural, no son mérito de un gobierno en particular de los últimos 30 o 40 años (los hubo civiles y militares; peronistas, procesistas y radicales) sino de todos ellos.

Primero nos detenemos en Sáenz Peña, la segunda ciudad del Chaco (90 mil habitantes), para una visita clandestina -no pedida ni autorizada- al Hospital Ramón Carrillo, el segundo más importante de esta provincia. Civale toma notas y entrevista a pacientes indígenas en las salas de Tisiología, mientras yo recorro los pasillos mojados bajo las infinitas goteras de los techos, y miro las paredes rotas, despintadas y sucias, los patios roñosos y un pozo negro abierto y rebalsando junto a la cocina. Aunque el frente del hospital está recién pintado, detrás hay un basural a cielo abierto en medio de dos pabellones. Vidrios y muebles rotos, escombros, radiografías, cascotes y deshechos quirúrgicos enmarcan las salas donde los pacientes son sólo cuerpos chupados por enfermedades como la tuberculosis o el Chagas. Me impresiona la mucha gente que hay tirada en los pisos, no sé si son pacientes o familiares, lo mismo da.
Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli -población de 30 mil habitantes que se autocalifica "Portal del Impenetrable" - la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.
Entramos -nuevamente por atrás- al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis. Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta. Cinco metros más allá una anciana (o eso parece) es apenas un montoncito de huesos sobre una cama desvencijada. El olor rancio es insoportable, las moscas gordas parecen ser lo único saludable, no hay médicos a la vista e impera un silencio espeso, pesado y acusador como el de los familiares que esperan junto a las camas, o tirados en el piso del pasillo, también aquí, sobre mantas mugrientas, quietos como quien espera a la Muerte, esa condenada que encima, aquí, se demora en venir.

Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas- fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos.
Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer... El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también. Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el, ahora, ex Impenetrable chaqueño palabras duras como “exterminio” o “genocidio” tienen vigencia.

Hay padres tóxicos (y madres que envenenan)

Todo parecido con la realidad es mera coincidencia (y parece poco).


"Uno se puede divorciar de un cónyuge abusivo y terminar una relación con un amante que lo maltrata, pero ¿se puede hacer si el origen de la aflicción son los propios padres?

Es cierto que ningún padre es perfecto y quejarse de los errores de los progenitores, sean o no reales, es prácticamente un pasatiempo que mantiene debidamente ocupados a los terapeutas.

Pero así como hay padres bastante buenos que, misteriosamente, producen un hijo problemático, hay personas aceptables que tienen la desgracia de tener padres verdaderamente "tóxicos".

Recientemente, una encantadora mujer de unos 60 años, con depresión, concurrió al consultorio para pedir consejo sobre cómo tratar a su anciana madre. "Ella ha sido siempre extremadamente abusiva conmigo y con mis hermanos _dijo_. Una vez, para mi cumpleaños me dejó un mensaje deseándome que me enfermara. ¿Puede creerlo?" Durante años, la paciente trató de tener una relación con su madre, pero los encuentros eran siempre dolorosos y desconcertantes. Su madre siguió siendo duramente crítica y degradante.

No estaba claro si ésta estaba mentalmente enferma o si, simplemente, era malvada, o ambas cosas al mismo tiempo, pero sin dudas la paciente hacía rato que había decidido que la única manera de manejar la situación era evitarla a toda costa.

Ahora que su progenitora se acercaba a la muerte, ella quería realizar un último esfuerzo de reconciliación. "Siento que debería intentarlo -dijo-, pero sé que ella será malísima."

¿Debía visitarla y quizá perdonarla, o protegerse a sí misma y vivir con sentimiento de culpa, si bien injustificado? Una dura decisión y ciertamente no era yo quién debía tomarla. Pero me hizo reflexionar sobre cómo debemos los terapeutas tratar a los pacientes adultos que tienen padres "tóxicos".

El tema tiene poca o ninguna presencia en los libros de texto o en la literatura psiquiátrica, lo que quizá refleje la noción común y equivocada de que los adultos, contrariamente a los niños y los ancianos, no son vulnerables al abuso emocional.

Muy a menudo tendemos a salvar las relaciones, incluso aquellas que podrían ser dañinas para nosotros. Sin embargo, es importante evaluar si mantener una relación así es realmente sano y deseable.

Igualmente, asumir que los padres están predispuestos a amar a sus hijos de manera incondicional no siempre es exacto. Recuerdo a un paciente de alrededor de 25 años que me consultó por depresión y muy baja autoestima.

No llevó mucho tiempo saber la razón. Hacía poco que había confesado a sus padres, devotos creyentes, que era homosexual. Ellos lo repudiaron. Peor aún, más tarde, en una cena familiar, el padre le dijo que hubiera sido mejor que hubiera muerto él en lugar de su hermano más joven que había fallecido en un accidente automovilístico varios años antes.

A pesar de sentirse herido y enojado, el joven todavía esperaba ser aceptado y me solicitó un encuentro con su madre y su padre. La sesión no salió bien. Los padres insistieron en que su "estilo de vida" era un grave pecado. Cuando intenté explicar que el consenso científico era que él no tenía más opción respecto a su orientación sexual que la que tenía con el color de sus ojos, permanecieron impasibles. Simplemente no podían aceptarlo tal cual era.

Me convencí de que eran una amenaza psicológica y que tenía que hacer algo que nunca había considerado antes en un tratamiento.

En la sesión siguiente, sugerí que para su bienestar psicológico debía considerar, por el momento, evitar la relación con sus padres. Sentí que era una medida drástica, como amputar un miembro gangrenado para salvar la vida de un paciente. El joven no podría escapar de todos los sentimientos y pensamientos negativos que había internalizado gracias a sus padres. Lo menos que podía hacer era protegerlo del daño psicológico. Pero era más fácil decir que hacer. Aceptó mi sugerencia con triste resignación y, a pesar de que hizo algunos esfuerzos para contactarlos, nunca le respondieron.

Por supuesto, incluso los padres más abusivos pueden, a veces, ser afectuosos y, por eso, romper un vínculo debería ser una decisión excepcional. La doctora Judith Lewis Herman, experta en trauma y profesora de psiquiatría clínica de la Escuela de Medicina de Harvard, afirmó que ella trataba de autorizar a sus pacientes a tomar una decisión para protegerse a sí mismos sin brindarles un consejo directo.

"A veces, le decimos al paciente: «Realmente, lo admiro por su lealtad hacia sus padres, incluso a expensas de no protegerse a sí mismo del daño»", manifestó.

La esperanza es que los pacientes lleguen a ver el costo psicológico de una relación dañina y que actúen en consecuencia. Finalmente, el paciente logró una recuperación, a pesar de que la ausencia de sus padres en su vida nunca abandonó sus pensamientos.

No nos asombra. Las investigaciones sobre vínculos tempranos, tanto en humanos como en primates, muestra que estamos muy ligados a los lazos afectivos, incluso a aquellos que no son buenos para nosotros.

También sabemos que, a pesar de que un trauma infantil prolongado puede ser "tóxico" para el cerebro, los adultos conservan la habilidad de renovar sus cerebros con nuevas experiencias, incluidas la terapia y la medicación psicotrópica.

Por ejemplo, el estrés prolongado puede matar células en el hipocampo, área cerebral importante para la memoria. La buena noticia es que los adultos pueden desarrollar neuronas nuevas en esta área en el curso del desarrollo normal. También los antidepresivos alientan el desarrollo de nuevas células en el hipocampo.

No es exagerado entonces decir que tener padres "tóxicos" puede ser dañino para el cerebro de un niño, ni que hablar para sus sentimientos. Pero ese daño no necesariamente tiene que quedar escrito como en una piedra. No podemos borrar la historia con la terapia, pero podemos ayudar a reparar el cerebro y la mente al quitar o reducir el estrés. A veces, aunque suene drástico, eso significa alejarse de un padre "tóxico"."

Richard A. Friedman es profesor de psiquiatría del Weill Cornell Medical College

Fuente: La Nación

26.9.09

qué le pasa señor kraft, está nervioso?

Pese a que el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, dispuso el reingreso de los 160 despedidos y el pago del 100% de los salarios a
todos los trabajadores de Kraft-ex terrabusi, la empresa no hizo ni una cosa ni la otra, Y NO PASÓ NADA. No vi a ningún juez, ni a ningún periodista títere de las cadenas de noticias que nos dibujan la realidad, pidiendo represión, detención y balas de goma para los directivos de Kraft por violar las leyes que el
sistema que celebran se da a sí mismo; en cambio, no hubo que esforzarse mucho para encontrar un juez reaccionario que mandara a
la policía a reprimir, golpear y detener a trabajadores que defienden algo tan sencillo como la fuente de trabajo y el derecho a cobrar su salario en tiempo y forma. Si no es la forma, que alguien explique cuál sí la es, siempre recordando que por las vías legales los señores empresarios no han cumplido su parte, aunque a eso nadie le llama inconstitucional, toma de rehenes y demás pelotudeces que han dicho los comunicadores en los úlimos 15 días.

¿Por qué la patronal argentina y la Unión Industrial, además de solidarizarse con los dueños de Kraft Terrabusi, exigió públicamente el desalojo policial de la fábrica?
¿No era una medida más justa y menos violenta reincorporar a los despedidos y pagar los salarios adeudados para que desalojar la fábrica no fuera necesario? ¿El juez que ordenó el desalojo con golpes, balas de goma y detenciones, no consideró la posibilidad de hacer cumplir la conciliación obigatoria a los empresarios antes de meter palo a los laburantes? ¿Es que nunca va a ser una variable meter palo a los empresarios?

Los periodistas y cronistas, si es que se les puede llamar así -o habría que empezar a llamarlos jefes de prensa, voceros de empresas que fueron periodísticas-, solo pudieron ver el incordio que significa una ciudad falsamente paralizada por los piquetes organizados por estudiantes y trabajadores solidarios, sin analizar los motivos que impulsaban a tomar esas medidas, con todo lo incómoda que me pueden resultar cuando me embocan a mi _que a nadie le gusta quedarse parado en una esquina, por supuesto_, mucho menos violenta que la policía pateando a mujeres obreras y pisando literalmente cabezas?

¿No son esos periodistas los mismos que andan llorando por los rincones de lo que defienden como si fuera sus medios de comunicación, por qué tienen miedo de perder el laburo si la ley de medios audiovisuales prospera como debería prosperar? ¿No son los mismos que agitaban cortes de rutas que dejaron al país al borde del desabastecimiento el año pasado?

¿Qué pasa que el Grupo Clarín nos quiere hacer tragar el sapo de que la desaparición (una falacia absoluta) de su TN subjetivo, tendencioso y nada informativo, es lo más importante que sucede en este país?. ¿Cómo es que de repente Torneos, América, Clarin, etc., defienden la integridad y el futuro de sus empleados con un copamiento de los medios vergonzoso y aburrido cuando de los obreros de la ex nacional Terrabusi _hoy multnacional Kraft_ solo pueden sugerir que hay un trasfondo político de expropiación?

¿El señor yankie Kraft despidió a los trabajadores o no los despidió? Esa es una verdad objetiva. ¿Los reincorporó tal cual lo dictó la conciliación obligatoria, si o no? Esa es otra verdad objetiva. ¿Pagó la última quincena a sus trabajadores: sí o no?: he aquí otra verdad objetiva. Todo lo demás es pretender convencernos de una realidad dibujada a antojo y conveniencia de los que, como siempre, no quieren perder un solo centavo de sus rentables negocios.

no a la minería contaminante

si es que se puede hacer humor con esto

22.9.09

¿quién no quiere ser feliz?

_Tú no eres feliz con esta relación, ¿verdad? _pregunta.
¡Esos términos! ¡Esa manera de hablar! Bill no sirve para eso, Debbie es mejor que él, probablemente es mejor que él para cualquier cosa. Por lo menos no usó la palabra texto.
_Al menos no uses la palabra texto _le advierte.
Debbie se calla.
_Simplemente no estás feliz con tu vida _dice después.
_Creo que no. ¡No, vamos, carajo!
_No es difícil conseguir un poquito de felicidad. Tú podrías, te lo dicen los libros. Te la envían a tu casa.
De pronto la tristeza lo devora. ¡Los porotos! ¿Por qué no hacen efecto? La cara de Debbie se estremece, se tensa. Se le ha ido todo el maquillaje de los ojos, tiene los ojos desnudos y redondos como lamparitas.
_Siempre lograste cosas. ¿Qué pasó con tus logros en alguna vuelta de la vida?
_No sé. ¿Qué les habrá pasado?
Los párpados de Debbie bajan y la muchacha cae sin ruido sobre sus rodillas, los cabellos en una cascada dorada, Bill siente la presión de sus pechos contra el muslo.
¿Cómo puede considerar su vida con tanta dureza y tanta ingratitud, estando aquí con ella, con ella que es tan profundamente buena, y están por empezar un año nuevo que es como una larga mesa de bufé de baja calidad? ¿Cómo se puede ser tan rígido y tan egoísta?
_Cambié de idea _dice_. Soy feliz. Estoy lleno de felicidad.
_No es cierto _responde ella, pero alza la cara y sonríe esperanzada, como algo breve y floral que necesita cuidados.
_Es cierto _dice él, pero aparta la mirada para pensar, para pensar en cualquier otra cosa, en su ex mujer... Tráeme a todos tus amantes, para que también yo pueda amarte, que sigue viviendo en St. Paul's con la hija de Bill, que tiene cinco años menos que Debbie. Cree que, por lo tanto, ha sido feliz una vez, durante bastante tiempo. "Nos falta un milímetro para el divorcio", dijo amargamente su esposa al final. Y si ella hubiera abierto los brazos, hubieran encontrado un retorno,y él no hubiera perdido ese ingenio intermitente de ella, como un faro. Pero no. Lo que ella hizo fue mostrarle el índice y el pulgar casi tocándose un milímetro. Sin embargo, antes de que él se fuera, el matrimonio convertido en una modesta ruina donde solo hubo un par de infidelidades y unas cuantas palabras duras, volvían a casa de las pequeñas humillaciones cotidianas del trabajo, cada cual por su cuenta, solos, y de alguna manera todo se convertía en deseo. Casi al final hicieron caminatas juntos en la luz fresca, invernal, que a veces invadía los últimos días de agosto, el aire destemplado, las hojas que caían y se arremolinaban en las veredas, el barrio lleno de crisantemos color ocre, el pasto florecido, las hortensias ahora verdes, ebrias de su propia savia. ¿Quién no quiere ser feliz?

Lorrie Moore
Del relato "Una buena nota" de "Es más de lo que puede decir de cierta gente".

17.9.09

es más de lo que puedo decir de cierta gente

"- ¿Yo? Primero quería recibirme de profesora de inglés. _Suspiró, se apoyó en el otro codo y se sostuvo el mentón en la mano. -Lo intenté. Leí a Derrida. Leí a Lacan. Leí Leyendo a Lacan. Y entonces fue cuando entré en la carrera de bibliotecaria.
_ No sé quién es Lacan -dijo él.
_ Es, bien... ¿Ves? Por eso me gustan las bibliotecas. No hay "quién" ni "por qué". Solo "¿Dónde está?".

Olena ya había asistido antes a estas reuniones. Al principio le gustaban, iba a lugares de la ciudad que no hubiera conocido de otra manera y adonde Nick la llevaba, Nick que conocía a todos, y le hacía sentir que su vida se llenaba de posibilidades, y que podía echar raíces. Pero finalmente sintió que estos encuentros estaban llenos de gente muy cordial y aburrida que hablaba incesantemente de los campamentos que hacían en el Oeste. En realidad no le hablaban a uno. Hablaban en dirección a uno. Cerca de uno, encima de uno. Se sentían cruciales para el bien de la comunidad. Pero rara vez iban a una biblioteca. No leían libros.

- Ah, ya veo- dijo-. La señora intelectual. Cuyo padre vivía de las pieles. ¡Pieles! -Dio dos pasos hacia ella, después dio media vuelta y retrocedió. -¡No puedo creer que estoy viviendo con alguien que creció gracias a las ganancias que daban unos animales torturados!
Ella estaba inmóvil. Esta moralina ya la había advertido en mucha gente del lugar. No eran buenas personas. No eran bondadosos. Andaban por ahí y era infieles a sus cónyuges. ¡Pero reciclaban los diarios!"

Lorrie Moore

6.9.09

nos estamos cargando el planeta


28.8.09

Los chicos no son peligrosos, están en peligro.
El hambre es un crimen.
Ningún pibe nace chorro.
No a la baja en la edad de imputabilidad.

20.8.09

cromañon: no hay justicia posible





catalina sueña y yo me olvido

De leer, Catalina, poco y nada. Por suerte tiene una maestra de lengua y literatura que trata de entrarle por todos los costados a su alumnado, hasta que logra que se copen con algo que no esté tan masticado como "Casi Ángeles" y todas esas perversidades que hace Cris Morena. En el caso de Catalina fue de la mano de Liliana Bodoc, la autora de "Los días del venado". Así es que hoy estuvimos leyendo un poco de Bodoc con Catalina. Yo le leí un relato después de la cena y ella me dio otro para que leyera en mi viaje a casa (ella se quedaba a dormir en su otra casa). Tanto le ha gustado el modo de narrar de Bodoc a la niña que ha hecho lo que nunca la vi hacer: apagó la tele tras decirme que ella tiene dos mentes, una que lee y la otra que la distrae y que las dos mentes se pelean pero siempre gana la que distrae por eso le cuesta tanto leer. Cuestión que suprimimos a la mente distractora de niñas y leímos la historia de un emperador que padecía de pesadilla recurrente. El cuento nos gustó mucho y Kta se quedó enganchada con el tema de los sueños. Le pregunté si alguna vez había tenido alguna de esas pesadillas que se repiten una y otra vez y me contó una que ahora no recuerdo pero que estaba buena (mañana se la pregunto y la cuento). Después me dijo que la noche anterior había soñado algo horrible.
_ No me cuentes que me va a dar miedo, le dije.
_ Si era un sueño, mamá, y además lo tuve yo, mirá que vas a tener miedo.
_ Lo mismo me va a dar miedo. Mejor no me cuentes ahora que es de noche, me lo contás mañana.
_ Ay, mamá, no seas tonta. Estábamos vos y yo en la calle esa de casa...
_ ¿En la calle donde duerme el borracho que te da miedo?
_ El borracho no está más, ma. Estábamos ahí, entre la parada del 41 y el lugar ese donde arreglan autos, y vos estabas mirando para otro lado. Entonces yo miré para donde estaba el colectivero y me llama y yo no le hago caso, me hago la que no escucho.
- Ay, dios mío, me había secuestrado y vos te quedabas solita, Catalina, no me lo digas que ahora me tengo que ir a tomar un colectivo.
- Uy, mamá... Me hablaba a mi y me mostraba una cosa larga (que susto me di cuando me contó esta parte, virgen santísima de la trinidad y tobago), una mezcla de látigo con no sé qué.
- ¿Y qué te hizo?
_ Pará, mamá, tuve suerte porque justo me desperté.
_ Qué suerte, te salvaste de ese hombre malvado, hija.
_ No porque yo sabía que si me volvía a dormir me podía pasar de seguir soñando y entonces sí que me podía hacer algo malo.
_ ¿Pasa eso? ¿Que seguís soñando el mismo sueño, así como si volvieras del corte publicitario?
- Sí, ma...
(la miro con cara de "no jodamos")
_ Bueno, tengo mucho "Casi Ángeles" encima, te lo reconozco, pero yo aprendí que lo que tenés que hacer para no tener miedo de seguir soñando la pesadilla es pensar qué harías para salvarte. Entonces, cuando te dormís, cambiás el recorrido del sueño.
- ¿En serio? ¿Y qué pensaste?
_ Pensé qué haría yo si me pasara eso. Así que me imaginé que saldría corriendo a buscar a la policía. Entonces cuando me dormí cambié la trayectoria del sueño y con el policía fuimos y matamos al colectivero.
- Así, sin preguntarle nada, sin un juicio justo, hija?
_ Y bueno, mamá, no nos íbamos a arriesgar. Mirá si cuando le preguntábamos el que me mataba era él a mí.
_ Bueno, puesto así... Pero no sé, matarlo así como así, ¿no lo podía detener y llevar preso el policía?
_ Ay, mamá, es un sueño, ¿no entendés?
_ Yo entiendo, pero podés tenerlo en cuenta para la próxima vez. Qué sé yo, capaz que viste mal y no era un látigo...
_ Mamá, mirá si me hacía algo, en eso tenés que pensar. Lo que yo no comprendo es porque no te pedí ayuda a vos.
- Porque estabas acá, Catalina, no estabas conmigo.
- Estabas conmigo, mamá.
_ ¿Fue anoche, hija?
_ Sí..
_ Y bueno, vos anoche estabas acá y yo estaba en mi casa, le tenías que pedir ayuda a papá en todo caso. Ahí sí que lo quiero ver al colectivero...
_ En el sueño, mamá, en el sueño estaba con vos.
_ Ah, ¿Y por qué no me llamaste, hija?
- Es lo que no me explico, hubiera sido lo más lógico, que le pida ayuda a mi mamá antes de salir corriendo y buscar al policía...
_ Que susto, pensé que ibas a decir: "porque no me hubieras escuchado, como de costumbre, mamá".
_ Qué naba te ponés a esta hora, mami.
_ ¿Pero siempre hacés así, que se te interrumpe la pesadilla y le ponés el final que vos querés?
_ Y sí, ma, reconocé que tanta tele para algo me sirvió, reconocelo, reconocelo.
_ Para mí que no es la tele sino la lectura, Catalina. ¿Y hoy que soñarás?
_ No sé pero hay una duda que me quedará para siempre y es que me hubiera hecho el colectivero si no hubiera salido corriendo a pedirle ayuda al policía...
_ Algunas veces, Kta, lo mejor es quedarse con la duda.

14.8.09

abuso moral: creciendo con el enemigo

"Aquí no se trata de procesar a los perversos _además ya se defienden bien solos_, sino de tener en cuenta su nocividad y su peligrosidad con el fin de que las víctimas puedan defenderse mejor. Aun cuando consideremos, muy exactamente, que la perversión es un arreglo defensivo (contra la psicosis o contra la depresión) del perverso, esto no lo excusa en lo absoluto.

Un individuo narcisista impone su dominio para retener al otro, pero también teme que el otro se le aproxime demasiado y lo invada. Pretende, por tanto, mantener al otro en una relación de dependencia, o incluso de propiedad, para demostrarse a si mismo su omnipotencia. La víctima, inmersa en la duda y en la culpabilidad, no puede reaccionar.

El mensaje no confesado es “No te quiero”, pero se oculta para que el otro no se marche. De este modo, el mensaje actúa de forma indirecta. El otro debe permanecer para ser frustrado permanentemente. Al mismo tiempo, hay que impedir que piense para que no tome conciencia del proceso.

Este proceso solo es posible gracias a la excesiva tolerancia de la persona agredida. Los psicoanalistas interpretan a menudo que esta tolerancia está relacionada con los beneficios inconscientes, esencialmente masoquistas, que la víctima puede obtener en la relación. No obstante, veremos que esta interpretación es parcial, pues algunas de estas personas no han manifestado nunca tendencias auto punitivas con anterioridad ni las manifiestan más adelante; también es peligrosa, pues, al reforzar la culpabilidad de la víctima, no la ayuda de ningún modo a encontrar los medios para salir de esa embarazosa situación.

En la mayoría de los casos, el origen de la tolerancia se halla en una lealtad familiar que consiste, por ejemplo, en reproducir lo que uno de los padres ha vivido, o en aceptar un papel de persona reparadora del narcisismo del otro, una especie de misión por la que uno debería sacrificarse".

1.8.09

qué fritanga la internés

Una chica pregunta en la página de yahoo hecha para tal efecto:
"¿para fritar nuggets que tan caliente el aceite?"

Y la Flautista le responde, muy segura de sí y de su ortografía:
"No se dice FRITAR se dice FREIR. Y el aceite deve estar CALIENTE ni tanto ni tan frío solo CALIENTE!"

Cría niños libres y te harán esclava

En una conversación a través de la cual pretendo hacerle comprender a mi hijo que yo tengo una vida, social entre otras, y que necesito saber si van a venir a casa, él y su hermana, para poder dejar cierta organización doméstica antes de irme a trabajar, el animalito me dice: "Pero si vamos más tarde, mamá". Eso es lo que me dice primero, pero lo importante es lo que me dice después. Le respondo que no importa la hora, que yo me voy al laburo y después a cenar afuera. "¿Afuera?", pregunta indignado. "Sí, fuera de casa, chiquito..." (el chiquito lo digo para adentro, cosa que no escuche y sienta pequeñas a partes de su cuerpo que, ya desde ahora, él y los de su género necesitan sentir imponentemente grandes). "¿Y con quién?", interpela y yo, como semejante madre dominada que soy, en lugar de responderle qué carajo te importa pequeñísimo insolente, le digo: "Con unos amigos". "¿Unos amigos? Vos no podés tener amigos, mamá". "Amigos, amigas del trabajo", le explico como si tuviera que darle algún tipo de explicación a ese pichón de dictador (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1156030&origen=premium). "Sí, sí, amigos, genérico, del sexo que quieras, no podés tener. Los papaces no pueden tener amigos". "Bueno, pibe, buscate otra mamace, porque esta noche vuelvo tarde", chillo como un grito de independencia. "Ta bien, pero volvé con helado". "De chocolate y dulce de leche granizado, ¿no?", acepto la penalidad y cortó la comunicación...

qué me habrá querido decir

Una amiga de la muni, tras observarme tan apasionada organizando los datos de las inspecciones de la dirección, me mandó a releer "El mito de Sísifo, de Camus:
"Para el caballerizo, cuyo deber es barrer el estiércol, el terror supremo es la posibilidad de un mundo sin caballos. Decirle que es repugnante pasar la vida amontonando con palas cagarrutas calientes constituye una imbecilidad. A un hombre puede llegar a gustarle la mierda si su sustento depende de ella, si su felicidad está comprometida..."

21.7.09

escolaricenmé

estoy charlando con santi y catalina. esas excepciones a la regla que hacen estos adolescentoides y, siempre, tevé mediante, te conceden el honor de dirigirte la palabra para otra cosa que no sea preguntarte "que almorzamos, ma?" "qué cenamos,ma?", "me das plata, ma?", "qué me trajiste, ma?". cuestión que estamos ahí, compartiendo el sillón preferido de los tres, en el living, mirando tvr, uno de esos programas de archivo sobre la misma televisión. aparece un informe en el que se ve Carlitos Tevez hablando en inglés. Algunos, muestra el informe, se burlan del inglés del pibe, Santi se caga de risa. Le digo: sabés qué pasa, santi, que ese negrito, así como lo ves, nació en una villa de este país pobre y hoy está parado en un estadio de inglaterra entendiendo lo que le pregunta, en inglès, un periodista inglés y le responde, básicamente, pero le responde, en inglès. Me mira, Santiago, muy serio, diría interesado en la conversación, y sin ningún dejo de grandilocuencias, observa: "de todas maneras, ma, es un claro ejemplo de un sociolecto no escolarizado". ¿Lo qué?, le digo. Y me explica el concepto. "Que no fue a la escuela, mamá, me dice Catalina, como el de Valientes que habla todo ashí" los dos convencidos de que no había entendido lo que querían decir. Glup, glup y glup.

2.6.09

che pibe, vení, vota

29.4.09

29: día de ñoquis

El tipo no labura y yo sí, pero yo me la banco porque cada uno hace lo que puede, lo que considera oportuno y maneja sus códigos a gusto.
El tipo lee el diario en el trabajo y yo no tengo tiempo ni de mirar los titulares, pero me la banco porque por algo será que él puede hacerlo y yo no.
El tipo juega al solitario, cuando no está leyendo el diario, y yo últimamente me imagino que las planillas de datos son un tetris para no sentir que me paso la vida atrapada entre celdas de Microsoft, pero me la banco porque el solitario me parece más aburrido, todavía (y si algo puede ser más aburrido) que sumar y restar datos en celdas inmundas.
El tipo se la pasa en el kiosco quejándose de las cosas que le hacen en el laburo y yo me escapo al kiosco tipo cuatro de la tarde cuando recuerdo que no almorcé y por eso, no por las putas celdas del puto excel, me están poniendo el humor peligrosamente oscuro, pero me lo banco porque capaz no labura, y lee el diario y juega al solitario, porque está siendo maltratado en su lugar de trabajo y esa es su defensa.
En lo que va del año, el tipo, ya tuvo gastroenteritis, contractura clavicular, falta de visión en el ojo izquierdo y jaquecas musculares del tipo b, ahora va por la gripe mexicana y el dengue, pero yo me lo banco porque prefiero ir al trabajo antes que cualquier tipo de enfermedad que me puedas proponer.
El tipo se queja porque ante cada enfermedad que tiene, se tiene que ir hasta el Rawson para que le den el alta médico y le justifiquen la falta pero yo me la banco porque, aunque no me enfermé todavía, sé que si me enfermo no voy a tener que ir al Rawson porque, qué suerte la mía, estoy en negro.
El tipo me saluda con beso y me toca la espalda si tengo musculosa y a mi me rompe soberanamente las pelotas porque los besos pegotes solo te los pueden dar los compañeros más íntimos, siempre y cuando no se los anden dando a cualquier compañerucha de morondanga, eso ahora, porque bancá un par de casos de gripe chanchuna en la argentina y ésta que te voy a dejar que te acerques a menos de dos metros de distancia, porque vos, querido, te las agarrás a todas, evidentemente tus defensas están bajas... alejá tus microparticulas de mi macro físico rústico barroco y discriminador.
El tipo me dice como va todo, con cara de estar agotado de tanto trabajar cuando no hizo nada, pero nada, y cuando digo nada es nada, en todo el fucking día que se convierte en semana, en meses y en años que hace que es empleado del estado, pero me la banco porque quizá sea un virus que te agarra cuando pasás a ser personal semi estable del gobierno de la ciudad y no quisiera que nadie me desprecie si en un futuro reemplazo celdas de excel por solitarios y puedo leer el diario financiada por los vecinos que abonan sus impuestos y bla bla bla.
El tipo es incapaz de atender el teléfono pero ocupa todo el tiempo que puede el único que tiene línea con salida a celulares de toda la dirección, pero yo me lo banco porque yo atiendo el teléfono porque quiero, nadie me obliga y también uso la línea con salida a celular, cuando el tipo termina su horario, para llamadas personales. Así que quién soy yo para criticarlo.
Ahora cuando lo veo quejándose ante el sindicato porque no le pagan las urses o Unidad Retributiva por Servicios Extraordinarios(que es un dinero que te dan por horas extras o trabajo insalubre o no sé qué, pero que se termina dando para aumentar el sueldo sin pagar los impuestos correspondientes, siempre y cuando estés en blanco -o sea, yo jamás recibiré una urse-) me da ganas de matarlo, de inocularle la gripe mexicana y el dengue juntos pero por el ojete.

25.4.09

hoy comemos: halcón a las finas hierbas

El otro día le preparé salpicón de ave a los chicos. Catalina pasó por la cocina mientras estaba cortando la pechuga de pollo y me preguntó qué llevaba lo que estaba cocinando. Como no preguntó qué era o cómo se llamaba me limité a comentarle la lista de ingredientes en el orden que menos aprensión podía causarle(siempre temo que por una sola cosa que no le resulte atractiva, Catalina decida que lo que sea que le preparo no le gusta): pollo, tomate, aceitunas, morrón, cebolla... Ah, bueno, dijo, y se fue a ver Valientes. Unos minutos después les serví mi riquísimo salpicón. Santiago se lo devoró, como hace con todo, él no pregunta qué lleva, con qué se acompaña, por qué hice eso o lo otro, sencillamente lo deglute y uno nunca sabe si le gustó o no, más bien siempre me quedo con la sensación de que no hay nada que pueda cocinarle que le guste particularmente, lo come porque es lo que hay. Catalina, en cambio, es incapaz de decir que algo no le gustó, pero cuando algo verdaderamente le gusta se le nota porque pretende comerlo todos los días, le pide al padre que se lo prepare y me llama veinte veces para preguntarme cómo se hace. Así que el salpicón fue un éxito que tuve que repetir al día siguiente para que se llevara al colegio. Lo gracioso del tema fue cuando Catalina me contó que nunca quería comer el salpicón de ave del comedor del cole porque ella pensaba que salpicón de ave seguro era salpicón de halcón o algo así. No pudimos dilucidar por qué sus fantasías la llevaron a estar convencida de semejante cosa. ¿Alguna vez había visto en las góndolas del supermercado el estante de halcones? ¿En algún momento me vio desplumando un bicho de esos? ¿Alguien le dijo en alguna oportunidad que los halcones a la naranja eran deliciosos? ¿Existe el big mac halcón? Catalina se ríe y no puede creer lo tonta que fue, los años que no comió salpicón de ave porque tiene prejucio por los halcones, se ve que la imagen del bicharraco le resulta brutal. Lo más probable es que haya hecho una asociación fonética: si era salpicón, y las terminaciones con el sufijo aumentativo on -como estudió el año pasado-determinan que aumenta el significado de la palabra, y era de ave, tenía que ser de un ave grande y qué ave grande, que encima termina en "on", conoce Catalina: el halcón. Incluso llegó a pensar que podía ser de cóndor pero, no sabe por qué, se quedó con la idea de que era halcón. Así las cosas,a partir de ese momento, en casa no se come más salpicón, lo que nosotros comemos es salpicadito de ave que, lingüísticamente hablando, es mucho más exacto y representativo.

22.4.09

ser mamá

"La mujer-madre sabe que el más excelente amor es el amor a los hijos: limpio, altruista, espontáneo, durable, parejo, omnipresente, múltiple. Carece de infidelidad, de juegos de conquista como las palabras, los gestos, las actividades, las mentiras, los disimulos que se emplean para el “otro” amor. El amor al hijo acaricia, protege, cuida, espera. El beso al hijo es contacto de amor, sin búsqueda de excitación física. Con los hijos no cabe el amor-llamarada con encendimiento de poca duración. Dentro de la familia siempre debe haber una figura maternizante. Si falta la madre, alguien tiene que sustituirla".
(P. Turina)

12.4.09

Los cuentos que me cuenta Santi

La señora Ruiz Diaz, era una mujer culta. Iba todos los días a un museo distinto. Ese día, decidió ir al de arte contemporánea de Palermo. Llegó allí una hora antes de que el lugar cerrara, para sorpresa de ella, todavía había centenares de personas admirando las obras. Como hacía siempre, subió al piso más alto, que era el primero, subiendo las escaleras a la izquierda. Ahí encontraba siempre las mejores esculturas para su gusto. Francamente, arriba no encontró ni una pintura buena, indignada bajó. Abajo, encontró una magnífica escultura. Había un cuadrado que, claramente representaba al alma de un caballero que había sido degollado injustamente, sobre ese cuadrado un pentágono, que hacía referencia al gobernador del pueblo, que estaba feliz por la sangrienta acción. Se quedó perpleja frente a él. Estaba hipnotizada, volvió en sí cuando escuchó el ¡CLANC! de las rejas de la entrada chocando. Pensó que estaba sola, hasta que vio a un hombre, lo primero que hizo fue acercarse y decir:- Bueno, parece que nos quedamos solos. Ja, ja. - ¿Nos? ¿Quedamos? ¿Solos? Yo debería reírme, usted sola se queda. Y el hombre se alejó y atravesó la pared.

Santiago Aste
Agosto 2007

1.4.09

alfonsín y el preámbulo